Soy la chica de al lado; la que no miras, la que te quiere, la que te protege, pero no la ves.
Dolió verte marchar, chico. ¿Qué nos pasó? No le echamos agallas a esto. Sin ti ya no sé escribir. Estarás contento, "cariño"...
Ya no te echo de menos o al menos es lo que pienso cuando no voy drogada. Si me drogo no es para olvidarte, es para verte de vez en cuando. No sé, es una sensación parecida a la que me producían tus ojos. Me calaban, como el humo. Ahora lo que eras tú es humo y ceniza, pero sigues rasgando mi pecho como el primer día.