lunes, 19 de marzo de 2012

Sólo escucha.

Pensarás que estoy loca. Que estoy fuera de mis cabales. Que mi cordura me la dejé en tu cama después de esa noche. Tan especial, tan nuestra. Ese día, esa tarde. Esos minutos, esos segundos. Tú y yo, joder. Nadie más. Solamente nos separaba el aire. Así quiero estar. Contigo, sin corduras, sin reglas. Solo una: quiéreme. Sino siempre, hasta el infinito.

Quiero que estés ahí, a mi vera siempre que puedas. Donde pueda ver tus manos, tus ojos, tus oídos y tu boca. Quiero que seamos libres, pero por estar juntos. Tú a lo tuyo, y yo lo mío. Pero cuando estemos juntos solo seamos uno. Qué tú y yo seamos la combinación perfecta aunque lo idílico no exista. Qué le den a esta sociedad capitalista. Qué coño... ¡qué le den al sistema!

Únicos. Inevitablemente atrayentes. ¿Qué más? ¿Qué dices? ¿Quererte? Mi querer por ti es más grande y infinito que el mismísimo universo. Nunca acaba. Nunca es una palabra, fuerte, grande, inmensa. Da miedo pronunciarla. ¿Y qué? Tú a mis miedos te los puliste con un dedo desde el primer te quiero que me dijiste al oído y despacito. Qué tú serás la persona más importante de mi vida siempre y sí, digo siempre porque contigo, no temo ni siquiera a la muerte.

domingo, 18 de marzo de 2012

365 días más sin ti.

Sí. Es de esos días. Quiero llorar, gritar, rodar, volar, tirarme. Sí, hoy quiero ser tú y yo. Fusionados. Solo un latido. Invencibles. Nosotros. Solos. A la luz del sol y de la luna. Me da igual todo si es contigo. Llevo tanto escondiéndome de tu mirada, que el tiempo se ha parado demasiado rato. Eres y serás mi pesadilla favorita. Mi sueño, el que se cumplió cuando te conocí. Creí que no existías, pero sí, existes. Eres real. Pero no para mí. Eres inalcanzable. Muchas veces te he tenido cerca, muy cerca. Pero no he llegado a rozar tu punto débil. Ellas lo consiguen y yo no. Me quieres sí. Ya lo sé. Pero de otra forma no. En paralelo. Tú a lo tuyo y yo a lo mío. Cuando tú lloras yo estoy. Y cuando yo lloNO ESTÁS. Estás por ahí, perdido. Como siempre. En algún lugar donde no sea a mi lado, pero sí en mi corazón y en mi mente. Parece que lo hagas a posta. No te vas. Como aquel día, joder. Aquel día que me dijiste que me querías. ¿Qué pretendías? ¿En serio querías sorprenderme? Ya lo sabía. El que no lo sabe eres tú.


Sí, es uno de esos días que pretendo olvidar lo vivido y lo único que hago es añorar lo que nunca he tenido.

jueves, 15 de marzo de 2012

Eh, qué no perdimos el tiempo. Perdimos las ganas. De vernos. De abrazarnos. Esto es así. El tiempo pasa y pasa y todo se degrada. Como degrada el agua del mar a las rocas. Tú y yo. Más montaña, más sol, más lluvia, más hierba, más y más y más. Contigo quería todo. Hasta perderme. Perderme en ti y en tus confusiones. En tus días de nostalgia. En los de alegría. Contigo quería todo. Éramos tan felices juntos que hasta ahogaba. Me agobiaba el hecho de que fuera tanta la conexión entre nuestros cuerpos. Esa atracción que te deja sin aliento. De la que duele. La que sientes pero no la ves. Pero la sientes tan adentro que hasta crees que se personifica. Esa sensación que no te deja respirar. Que te deja cao a cada paso. Paso que doy contigo y con tu orgullo. No entiendo por qué me sigues. Déjame. No te interpongas. Siempre quieres ser tú, tú y tú. Ombligo. Y tú, tú y tú. Déjame vivir a mí y a mi latido andante. Siempre o casi siempre eres tú. Te interpones, hablas con él. Ya basta. Vete. Igual que la distancia. Eres relativa, amiga. Siempre tú tan elocuente. Hostia, qué le tengo a dos metros de mí y le siento lejos. Ya vale. No. Siempre ahí. Le quiero. Le idealizo y me gusta. Él es perfecto. Me da igual que me crean o no. Yo lo sé. Hay detalles de su ser que me los he inventado yo. Tan sublime. Tan él. Es como respirar, solo que duele un poco más.

sábado, 10 de marzo de 2012

Tomas, escucha: hay veces que la vida te pide un cambio, una transición. Nuestra primavera fue maravillosa, pero ahora ya ha terminado el verano, hemos dejado pasar nuestro otoño, y ahora de repente hace tanto frío... tanto frío, que todo se está congelando a nuestro alrededor. Nuestro amor se ha dormido y la nieve lo ha tomado por sorpresa. Pero si te duermes en la nieve, no oirás la llamada de la muerte. Cuídate.

"Fransín, me acuerdo de todo con exactitud. Era un 15 de mayo. La primavera se retrasaba. El cielo amenazaba lluvia y tú gritabas. Y te aceptaron, desde luego. Dejaste Boston para trasladarte a París. Yo te enseñé el barrio, mis bares, mi colegio, te presenté a mis amigos, a mis padres. Escuché los textos que tú ensayabas. Tus cantos, tus esperanzas, tus deseos, tú música. Tú escuchaste la mía. Mi italiano, mi alemán. Mis pinitos de ruso. Yo te regalé un walkman. Tú me regalaste una almohada. Y un día, me besaste. El tiempo pasaba. El tiempo volaba. Y todo parecía tan fácil. Tan sencillo. Tan libre. Tan nuevo y tan único. Íbamos al cine, íbamos a bailar. Íbamos de compras. Reíamos, tú llorabas. Nadábamos. Fumábamos. Nos afeitábamos. De vez en cuando tú gritabas sin ningún motivo o con motivo a veces. Sí, a veces tenías motivo. Yo te acompañaba al conservatorio, yo estudiaba para mis exámenes. Yo escuchaba tus ejercicios de canto. Tus esperanzas, tus deseos, tu música. Tú escuchabas la mía. Los dos estábamos cerca, tan cerca, siempre tan cerca. Íbamos al cine, íbamos a nadar. Nos reíamos juntos. Tú gritabas con motivo a veces. Y otras sin motivo. El tiempo pasaba. El tiempo volaba. Yo te acompañaba al conservatorio. Yo estudiaba para mis exámenes. Tú me escuchabas hablar en italiano, en alemán , en ruso, en francés. Yo estudiaba para mis exámenes. Tú gritabas. A veces con motivo. El tiempo pasaba sin motivo. Tú gritabas, sin motivo. Yo estudiaba para mis exámenes, mis exámenes. El tiempo pasaba. Tú gritabas. Tú gritabas. Tú gritabas. Yo iba al cine. Perdóname, Fransín."

-¿Sí? -Hey, ¿qué ha pasado? Te has ido de repente. ¿Has colgado? ¿Tan mal lo he hecho? Tomas, ¿todavía estás enfadado por lo de ayer? -No. -Vale. Pues dime si te parece creíble. Oh, entiendo. Mierda. No funciona así, ¿eh? Y... ¿cómo hay que decir: nuestra primavera fue maravillosa pero el verano a terminado... Sin que suene totalmente melodramático? Ahh, al director le encanta y tengo que encontrar la manera de hacerlo. Tomas, ¿me estás escuchando? -No. Te estoy viendo.