Hoy es el típico día en el que te gustaría tirar la toalla, no seguir con nada de lo que has estado haciendo hasta ahora. En palabras mas coloquiales: mandarlo todo a tomar por saco. Me gustaría saber lo que quiero ser de mayor, me gustaría tener una vocación para ser alguien algún día, me gustarían saber una lista de cosas interminables. Pero lo que está claro es que no se puede ni tener ni saber todo lo que quisiéramos.
Es el día en el que te preguntas: ¿que hago aquí? ¿por qué soy así? la verdad son cosas que poco me importan en absoluto, las cosas son así y no se puede hacer nada al respecto. Sino, que perfecto todo, ¿verdad? pues no, esta es la vida, vil y provocadora que no te deja ni parpadear. Tienes que ser más astuto que un zorro y más veloz que un tigre. Me gustaría que la persona que quiero supiera todo lo que siento, me gustaría decírselo al oído y no temer a su reacción. Pero es que es superior a mi persona, tanto él como el hecho de decírselo. Eso si, lo cierto es que he ido aprendiendo muchas cosas tal y como he ido creciendo.
He aprendido a confiar en las personas de una forma diferente, a saber que no todo lo que quieres no se puede tener, que no puedes cambiar los sentimientos de una persona, que es difícil olvidarse de alguien, pero es posible de conseguir, a tener al lado a alguien y no poder decirle lo que piensas, a que a veces tienes que mentir a las personas que quieres para no hacerles daño, que amigos de verdad hay pocos y que pocos a la vez te dicen la verdad a la cara y también, que nunca dejas de conocer realmente a una persona hasta que deja de impresionarte y muestra como es en realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario