¿Sabes eso que sientes cuando le ves y crees que el mundo acaba en sus ojos? Eso siento yo cada día que vuelvo a verlo. La plaga vuelve al lecho. Le echo tanto de menos... le miro y es como el primer día en que le conocí. Sus gestos, sus miradas de complicidad, de inocencia, a la vez que chulería. Es él, no hay más. Como él no hay nadie y de eso estoy segura. Es mi primer amor y no me da miedo admitirlo. Me estaría engañando a mí misma después de todo. Es lo más bonito que hay en mi vida, siempre lo será. Es el chico por el que no me da miedo nada. Me toca, me mira, me sonríe y... ¿sabéis? no me importa nada más, solo él, su sonrisa y nosotros dos juntos. Teniéndole a él al lado no me hace falta más, vivo sin miedo.

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