lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Sabes?

lo peor es que no ha cambiado esa forma de mirarme que tienes tan especial, tan... tan... peculiar. No puedo olvidarme de tu forma de hablar, no puedo evitar sonreír como una imbécil cuando me hables y no puedo imaginarme una vida en la que tú no estés al menos, dos minutos del día a mi lado.
No me dejes ser solo a medias. Piensa que es la única vida que podemos compartir.

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